lunes, 22 de septiembre de 2008

El miedo a perder nos hace perder



ANTOINE FILISSIADIS, ENTRENADOR EMOCIONAL
"El miedo a perder nos hace perder"

Tengo 52 años, nací en Atenas y viví en Bruselas. He
realizado mi sueño: vivir frente al mar en Chipre y
escribir. Imparto seminarios, cursos y conferencias sobre
cómo vencer miedos y cumplir los propios sueños. Tengo
tres hijos (32, 30 y 25 años). Creo en la libertad y en una
fuerza superior al caos. Como la araña, tejes una tela sin
saberlo


VÍCTOR-M. AMELA - 03/01/2005
-¿Puedo yo cumplir cualquiera de mis sueños?
-Sí.


-¿Sí?
-Sí, pero antes debería saber usted cuáles son sus sueños...


-Muy bien. ¿Y luego?
-Un momento, un momento: no es tan fácil saber cuáles son
nuestros sueños...


-¿Por qué no?
-Porque nos los negamos, los reprimimos.


-¿Cómo lo sabe?
-Por experiencia: en mis seminarios pido a los participantes que
levanten la mano si tienen algún sueño. ¡Muchos no la levantan!


-¿No tienen sueños?
-No se atreven a soñar. Por lo que sea, han llegado a la conclusión
de que los sueños no son para ellos: ¡han abandonado la vida! Para
mí, están muertos.


-¿Y cómo les ayuda usted?
-Les doy a todos los presentes diez minutos para que me escriban
en un papel todos sus sueños. ¡Y les cuesta muchísimo! Casi todos
me escriben sólo uno o dos sueños...


-Bueno, quizá no tengan más...
-¿Y por qué no? ¿Por qué nos limitamos a un sueño o dos? Yo les
devuelvo el papel y les insto a enumerar al menos 25 sueños.


-¡Veinticinco! ¿Tantos?
-¿Tantos, dice? ¿Y por qué no cuarenta o cincuenta? Le parecen...
¿demasiados?


-Bien, lo haré. Y cuando tenga redactada mi lista de 25 sueños,
¿qué?
-Circunde con el bolígrafo los cinco sueños de la lista que más
lamentaría no haber realizado al final de su vida.


-Y cuando los tenga ya escogidos, ¿qué?
-Elija uno... y realícelo.


-Pero... no es tan fácil.
-¡Cuánto miedo tenemos a soñar!


-Hombre, es que la vida da unos palos...
-Y decidimos matarla, morir en vida. Es el miedo, miedo a fracasar,
miedo a perder...


-Claro...
-Pero es que cuando tienes miedo a perder... ¡ya has perdido! Es
justamente el miedo a perder lo que te hace perder.


-¿Vivir es atreverse a soñar?
-Sí, porque si superas tu miedo a perder... ¡ya has ganado! Eso sí:
cumplir tu sueño exige un precio. Y tienes que estar dispuesto a
pagarlo.


-Y si no, ¿qué?
-En el momento en que estés dispuesto a pagar ese precio..., te
saldrá ya gratis. Y si pretendes ahorrártelo..., ¡acabarás pagándolo!


-¿Algún ejemplo?
-Michael, un amigo mío inglés, dueño de un pequeño y próspero
hotel, se sentía muy desgraciado: su sueño irrealizado era vivir en
una casa junto al mar... Le dije que hay que cumplir los propios
sueños o estás muerto: "La vida no vivida es una enfermedad de la
que se puede morir", escribió Jung...


-¿La vida no vivida... mata?
-Eso. Michael realizó su sueño. Se fue a Chipre, a un lugar
maravilloso frente al mar. Y, al cabo de un año, estaba gordo, feo,
abandonado, triste. Despertaba por la mañana sin saber qué hacer
de sus días...


-Pero... ¿no era aquél su sueño?
-Vendió la casa y recuperó su negocio hotelero, y hoy trabaja como
un loco veinte horas al día en Londres... ¡y está feliz!


-Me alegro. Necesitó afrontar su sueño...
-Sí. El paraíso es siempre un fantasma: atrevámonos a mirarlo a la
cara. Y descubramos si se evapora o no. El paraíso es... lo que
haces de tu vida, es tomarle placer a tu vida.


-Deme un consejo para lograrlo.
-No hacemos caso a los consejos..., y hacemos bien. Un consejo es
peligroso. Cada uno tiene que experimentar todo por sí mismo...


-Entonces, ¿qué les dice a sus alumnos?
-Empiezo diciéndoles la gran verdad: "Os moriréis".


-Pues vaya gracia...
-¡Es muy importante ser bien conscientes de eso, para aprovechar
bien el tiempo!


-¿Para qué?
-Para vivir. Todos tenemos algo dentro, y hay que explotarlo. Cada
mañana, ante el espejo, yo me pregunto: "¿Qué puedo hacer hoy
para vivir este día, vivirlo a fondo?".


-¿Y qué se responde?
-Ingenio la manera de meterle fuegos articiales al día, de meterle
locura... ¡Hay que estar un poco loco! Lo que me propongo es
meterle pasión al día: ¡una gran pasión por día!


-Buen lema.
-Luego será demasiado tarde... Procuro vivir cada acto, cada
momento de mi día como un placer. Esta charla, ahora..., ¡qué
placer!


-Es cuestión de proponérselo, ¿no?
-Sí. Y tengo una ayudita: cada vez que tengo alguna duda..., le
consulto a la muerte.


-¿A la muerte?
-Sí: me imagino muerto al lado, y me pregunto. ¡Y las respuestas
son siempre sabias!


-¿Qué se dice usted desde la muerte?
-"¡Estás vivo!". Y que no me queje de estar vivo. Y que es un
privilegio estar vivo.


-¿Algún truco más?
-Toma un folio y redacta tu testamento personal: todo lo que antes
de morir querrías decirle a tu mujer, a tus hijos, a cada amigo... Y,
luego, date cuenta de algo: ¡estás vivo! Así que cítate con cada uno
de ellos y léele a cada uno su parte. Es emocionante. ¡Hazlo ya!


-¿Luego podré morirme en paz?
-Muere en paz quien vive en paz. Teme morir quien teme vivir. ¡Qué
suerte no saber qué día morirás!: te obliga a vivir cada día como
una fiesta, pues quizá sea el último...


-Todas estas reflexiones, ¿llevan a alguno de sus alumnos a
mejorar su vida?
-Recuerdo a un señor que me dijo: "Antoine, anoche llegué a casa,
me senté al pie de la cama de mis hijos... y les miré dormir". ¡Es
eso!, ¿no es excepcional?, y sí, es excepcional.


No hay comentarios: